Bueno, bueno... I´m back!
Como la intención del blog es ser un espacio entretenido y no convertirse en un pergamino ptolemaico de 500 mil palabras, preferimos dividir en partes algunos artículos para evitar que solamente veas el título, la foto del traba, y los cuatro seguidores que tenemos.
Bien, veamos. Prometí contar en nuestra entrega anterior sobre de qué se trataban los mitos Eleusinos.
Todo comenzó una linda mañana de verano cuando la hija de Zeus (el capo), Perséfone -alias nombre jodido- correteaba por el jardín junto con sus hermanas. Todo era feliz y maravilloso en Sicilia, con sus playitas hermosas, y sus chongos de napia prominente y bien vestidos que deleitaban a las señoritas diosas con sus hermosos versos y pastas caseras; hasta que sobrevino la tormenta. Así como en toda familia está el tío zarpado que se pone en pedo en la fiesta de 15 de la sobrina y les toca el culo a las compañeritas, Hades (el tío de Perséfone) era bastante pederasta y se termina enamorando (calentando) de la nena. Como era hermano de Zeus, uno pensaría que éste último se enojaría y lo mandara a cagar. Pero parece ser que el poeta que inventó esta historia, 2 mil años después se iba a dedicar a escribir guiones para películas condicionadas de bajo presupuesto, ya que los hermanos se unen para confabular juntos para lograr que Hades se salga con la suya. La pobre muchacha -ahora que lo pienso, de pobre no creo que tuviera mucho- fue secuestrada y obligada a vivir en la morada de su tío, en el INFIERNO AHHHHH.... (efectos especiales).
A todo esto, ¿esta chica no tiene madre? Bueno en realidad si, y no se trataba de cualquier mamá: Deméter la diosa del cultivo.
Al escuchar el grito de su hija mientras era tragada por la tierra y llevada a los abismos, comenzó una larga búsqueda por todos los rincones del mundo conocido. Fue en el décimo día de búsqueda cuando se entera del plan trazado por los dos tíos cachondos. Caliente, se encula de tal manera que deja de cumplir su rol como diosa del cultivo y se va a vivir a Eleusis disfrazada de vieja doña Rosa. Por supuesto que en todo este tiempo, la tierra se vuelve estéril y la gente se caga de hambre. Al ver semejante quilombo, Zeus toma una decisión y le ordena a su hermano que regrese a Perséfone junto con su madre. Lo curioso del relato es que la dama en cuestión no puede volver con los mortales porque parece ser que se comió unos granos de granada que crecen en el averno. Ustedes se preguntarán con todo el estupor y la reverencia logística propia de los intelectuales, ¿qué carajo tiene que ver? Bueno, parece que el infierno griego también tiene sus leyes, y una de ellas es no ingerir ningún tipo de alimento propio del lugar porque podés perder toda condición de pureza, y palmarla para siempre.
No se preocupen porque el loco lindo de Zeus tiene sus mañas y no le costó mucho llegar a un arreglo. Durante el invierno Perséfone se queda con el tío bonachón y durante los otros seis meses se vuelve con la madre, retornando a la Tierra como los primeros tallos de la primavera.
¡Uf! Al fin terminé. Aún así es muy interesante cómo el mito explica los procesos de siembra y cosecha del ciclo vegetativo. De cierta manera, el griego busca una explicación a la muerte y torna la experiencia cíclica de la vida, justificando toda muerte como una parte o una fase de un proceso en el cual el objetivo siempre es volver al punto de comienzo. Eran éstas la revelaciones y las enseñanzas que nos brindaban los sacerdotes eleusinos, donde la muerte del sujeto no significa el fin, sino un principio anacrónico en el cual los creyentes alcanzan la superación de dicha mortalidad. ¿Qué se pensaban, que Jesús inventó todo? Seguramente Él y Pablo de Tarso se la pasaban de gira en Eleusis.
La tercera parte (y última) de esta apasionante entrega se encargará de estudiar y comprender el mito del Jardín del Edén. Hasta la próxima.
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