El terror no ha muerto...
Algunos pensaban que esa sensación de vértigo en el estómago, esa constante falta de oxígeno, el latido punzante de las venas en las sienes, o el intenso golpetear del corazón contra el pecho pidiendo a gritos desesperados salir aunque tenga que romper la caja torácica; iban a desaparecer. Tenían razón, en parte.
Algunos pensaban que esa sensación de vértigo en el estómago, esa constante falta de oxígeno, el latido punzante de las venas en las sienes, o el intenso golpetear del corazón contra el pecho pidiendo a gritos desesperados salir aunque tenga que romper la caja torácica; iban a desaparecer. Tenían razón, en parte.
Somos testigos del descuartizamiento y posterior momificación de uno de los géneros artísticos más importantes por el cual los humanos han gritado, impresionado, asustado e incluso encolerizado. El terror ha sido parte de nuestras vidas desde que veíamos caer el sol desde nuestras cavernas. Se desconoce cultura alguna en el mundo que no se valga de sus herramientas para fundir sus costumbres.
Aún así, nunca vamos ha dejar de tener miedo. Vivimos con él, y nos educamos y nos alimentamos también de él. No señores, ese terror no va a morir. Pero si lo hará (aún está por verse) en su expresión artística.
Por supuesto, en la literatura resistirá. No ocupará los mejores puestos de ventas y no será tema de best sellers, pero sobrevivirá. Obviamente me refiero a los nuevos (o no tan nuevos) escritores que publicación tras publicación mejoran y aportan algo distinto al género. ¡Y no estoy hablando de las series de Crepúsculo! Por favor, el día que comente (espero que eso nunca llegue) sobre esos libritos será cuando me encuentre en una conversasión sobre vampiros adolescentes promiscuos que se enamoran de una pibita fea ¡Culo, feo, malo!
En fin, del cine si nos podemos olvidar. Por favor, si alguien es capaz de nombrarme una película de terror formidable rodada en estos últimos diez años, entonces me vuelvo a convertir al cristianismo. Y más vale que todavía me quede el vestidito de monaguillo que después de ese campamento eclesiástico me quedó todo manoseado y manchado.
A pesar de existir muchos energúmenos que se rehúsan a calificar a la industria de los videojuegos como una de las nuevas ramas del arte, los muchachos de Frictional Games han demostrado una vez más porqué vale la pena comprarse un juego antes de ir al cine a ver "una de miedito". Muchos pensarán que soy muy boludo al decir esto. Tienen razón, soy boludo. Pero no es por este motivo, ya que verdaderamente hay que tener unos cojones bárbaros para jugar Amnesia: The Dark Descent. Este game ha sido calificado como "uno de los pilares fundamentales del survival horror". Pues claro, si el resultado de esta reliquia (o debería llamarlo Necronomicón) es increíble, asegurando una experiencia inolvidable.
Lo principal es hablar sobre la historia en la se desarrolla. Sos Daniel, un tipo que se despierta en el medio de un castillo prusiano y no te acordás ni quién carajo sos, salvo tu nombre, ni que estabas haciendo por estos pagos. Obviamente estás encerrado y tu objetivo es escapar. Pero con un curioso dato: a medida que avances en el juego vas a ir descubriendo cartas que el propio Daniel se escribió a sí mismo con el fin de redimir culpas. Por ejemplo, en una de las primeras cartas que te encuentres, el protagonista se pide a sí mismo que mate a su maestro de experimentos y que se perdone por las atrocidades que cometieron. Toda la historia se desarrolla a mediados del siglo XIX y está basada en El Intruso, el cuento del genial H. P. Lovecraft.
Lo otro a destacar es la jugabilidad que nos permite meternos en la propia persona de Daniel. Son muy pocos los videojuegos que lo logran, y en eso Amnesia es único. La cámara está en primera persona, en consecuencia el campo visual se reduce y los chuchos que te pegás son formidables. Como todavía no tenían electricidad, tendrás que juntar yesqueros y aceite para iluminar lo poco que puedas tu camino. Por otra parte, tus enemigos (las creaciones del laboratorio-castillo) acecharán tus pasos constantemente. No intentes defenderte, será inútil. Tendrás que escapar, trabar puertas, esconderte en armarios, etc. Esto último termina de incrementar una constante sensación de miedo y paranoia que irá lentamente sofocando tus pensamientos. Para agragarle una mayor dinámica el personaje, además de padecer todo esto, tendrá un indicador de cordura. Si pasás mucho tiempo en la oscuridad o si sufrís una seguidilla de atacas, o hasta incluso si mirás fijo a un monstruo, se irá reduciendo tu campo visual. Vas sentir como el correr se hará mucho más difícil y el ruido de tus latidos te carcomerá el cerebro, hasta llevarte hacia los abismos interminables de la locura.
Para finalizar esta oda al propulsor de pañales para adultos se lleva todos los premios por su banda sonora. Es sencillamente espectacular. Los sonidos de pisadas constantes, el crujir de de las bisagras de una puerta, los gritos, los llantos, y esos deliciosos susurros que acarician tu oído, no harán otra cosa que ponerte hasta los pelos del culo de punta.
Acá les dejo el trailer para que lo vean. ¿A ver quién se hace el macho y se la banca?
Rasputin again!

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